LA VIDA DESPUÉS DE UN INFARTO.
NECESIDAD DE UN PROGRAMA DE REHABILITACIÓN CARDIACA
El día 25 de junio, como siempre en el cibercentro de La Lila, Se presentó la conferencia
El Dr. J. Sergio Hevia Nava, cardiólogo del Área del Corazón del H. Universitario Central de Asturias y que rotó por el servicio de Rehabilitación Cardiaca (RC) del H. Ramón y Cajal de Madrid, hizo una exhaustiva exposición sobre este tema, tan desconocido como necesario para la recuperación de la calidad de vida de todos aquellos que han sufrido un evento cardiovascular. Mientras la media de pacientes rehabilitados en países como Luxemburgo, Suecia, Reino Unido o Alemania ronda el 50 %, en España es tan solo el 3%.
Para explicar en qué consiste la RC está la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (1964): "El conjunto de actividades necesarias para que el enfermo coronario (o cualquier otro enfermo cardiovascular), llegue a un nivel funcional óptimo desde el punto de vista físico, mental y social, por medio del cual pueda reintegrarse por sus propios medios a la sociedad".
La Sociedad Americana del Corazón y la Sociedad Americana de Rehabilitación Cardiovascular y Pulmonar (AHA & AACVPR) (2005) la definen como " El conjunto de intervenciones multifactoriales realizadas para optimizar la salud física y psíquica del cardiópata y para facilitar su integración social. También destinadas a estabilizar, enlentecer y lograr la regresión de la ateromatosis, consiguiendo así reducir la mortalidad y la morbilidad de estos pacientes".
Este conjunto de actividades o intervenciones comprende: evaluación básica del paciente por medio de exploraciones como analítica de sangre, electrocardiograma, radiología de tórax, prueba de esfuerzo y ecocardiograma; educación sanitaria para el control de los factores de riesgo cardiovascular (colesterol, hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, obesidad) así como del conocimiento de los fármacos prescritos por el cardiólogo (como deben tomarse, efectos secundarios, etc.); recomendaciones dietéticas; recomendaciones individualizadas de actividad física y ejercicio; valoración del estado emocional del paciente y de su situación social.
El programa se desarrolla en tres fases:
Fase I. Comprende el tiempo de ingreso en el hospital. Se inicia la actividad física de forma progresiva, se hace una valoración del estado emocional del paciente para elegir las estrategias de afrontamiento de la enfermedad adecuadas, se ofrecen consejos elementales para el reconocimiento de síntomas y como actuar (toma de Cafinitrina, teléfono de emergencias), pautas dietéticas básicas y, en fumadores, consejos para el abandono definitivo del tabaco.
Fase II. Comienza después de dos o tres semanas tras el alta hospitalaria y dura hasta los dos o tres meses.
Tras la valoración del riesgo por medio de las pruebas realizadas, se diseña un programa específico para cada paciente con tablas de ejercicios orientadas a la recuperación de la tolerancia al esfuerzo, sesiones de psicoterapia individuales o grupales y charlas educativas que incluyan también a familiares.
En esta etapa, dependiendo del riesgo de cada uno, los ejercicios pueden ser controlados con monitorización de frecuencia cardiaca y ECG.
Fase III. Abarca el resto de la vida. El paciente debe mantener el abandono de hábitos tóxicos; continuar la práctica de ejercicio físico por su cuenta, pudiendo utilizar instalaciones deportivas; mantener las pautas dietéticas aprendidas.
Es en esta fase donde aumenta el número de abandonos del programa, por lo que juegan un papel muy importante las asociaciones de pacientes constituidas por grupos de ciudadanos con una problemática y unos intereses comunes.
Resumiendo. La rehabilitación cardiaca ( RC ) ejerce un efecto favorable en la disminución de la morbimortalidad (20% al 30%), mejora la calidad de vida del paciente y facilita la reincorporación laboral, con lo que, además, se consigue la disminución del gasto sanitario

